
La OMS está probando una forma innovadora de mejorar la detección, notificación y respuesta ante brotes a través de un juego interactivo denominado "Juego de Estrategia 7-1-7". El objetivo 7-1-7 consiste en detectar un brote sospechoso en un plazo de siete días, notificar a las autoridades de salud pública en un día y lanzar una respuesta efectiva en un plazo de siete días.
Lograr estos objetivos requiere una acción coordinada en vigilancia, laboratorios, operaciones de emergencia, comunicación de riesgos y liderazgo. Desarrollado por el Centro para la Preparación Avanzada y la Simulación de Respuesta a Amenazas (CAPTRS) en colaboración con la Alianza 7-1-7 y el Departamento de Preparación para Emergencias de la OMS, el juego traduce el objetivo 7-1-7 en una experiencia práctica para probar cómo se desarrolla dicha coordinación bajo presión.
Diseñado como un ejercicio analógico basado en equipos, el Juego de Estrategia 7-1-7 reúne a pequeños grupos de tomadores de decisiones para navegar a través de dos módulos estructurados que ponen a prueba las elecciones estratégicas y su impacto en la puntualidad de los brotes. El 23 de febrero de 2026, la OMS convocó una sesión de prueba del juego con personal familiarizado con el marco 7-1-7 para evaluar el diseño del juego antes de las pruebas más amplias a nivel país planificadas para más adelante este año. En este contexto, una prueba del juego se refiere a un ensayo estructurado con participantes seleccionados para validar la mecánica del juego, evaluar su efectividad en el fortalecimiento de la comprensión de los objetivos 7-1-7 y refinar la simulación antes de su despliegue más amplio.
En el primer módulo, los jugadores priorizan actividades que podrían mejorar la puntualidad a lo largo de la cascada 7-1-7. Asignan duraciones a cada actividad y hacen hipótesis sobre cómo estas inversiones podrían reducir cuellos de botella. En el segundo módulo, los participantes enfrentan un escenario simulado de brote y ponen a prueba si sus decisiones estratégicas se traducen en una detección y respuesta más rápidas.
El escenario se centró en un brote de la enfermedad del virus del Ébola de Sudán en Uganda, lo que llevó a los participantes a enfrentar desafíos del mundo real, como el retraso en el reconocimiento de casos, fallos en los informes y limitaciones operativas. Al repetir módulos y experimentar con estrategias alternativas, los equipos desarrollaron una intuición sobre qué inversiones generan los mayores beneficios en velocidad y efectividad.
Facilitado por el Diseñador Jefe de Juegos de CAPTRS, el Dr. Micael Sousa, el test de juego generó una rica discusión sobre los cuellos de botella del sistema, los compromisos en la asignación de recursos y las dimensiones conductuales de la toma de decisiones bajo incertidumbre. Los participantes destacaron el valor de visualizar el impacto acumulativo de retrasos que parecen pequeños a lo largo de la línea de tiempo desde la detección hasta la respuesta.
El Juego 7-1-7 representa un creciente reconocimiento de que la preparación no solo se trata de planes y directrices, sino también de la capacidad de toma de decisiones. Al combinar una visión estratégica con el aprendizaje experiencial, la simulación apoya a los países en la traducción del marco 7-1-7 en acciones concretas y priorizadas.
Tras un mayor perfeccionamiento y pruebas, se espera que el juego ayude a los Estados miembros a fortalecer su preparación para brotes. A medida que la OMS continúa avanzando en enfoques innovadores para la preparación, se asegura de que cuando surja la próxima amenaza, los sistemas estén listos para detectar, notificar y responder rápidamente.
La prueba del juego fue organizada por la Unidad de Análisis de Riesgos y Revisiones de Acción (RAR) del Departamento de Preparación para Emergencias en Salud.
¿Tienes curiosidad por ver la estrategia del juego 7-1-7 en acción? Aquí puedes ver fotos y momentos clave de la sesión de prueba.
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